Marian, salía de su trabajo como de costumbre, compraba la cena en el mismo restaurante todos los días, lo cual, el dueño ya sabía lo que iba a pedir, y se marchaba a su casa como de ostumbre.
Condujo hasta el portal de su casa, que se encontraba en la sexta plaza de la barriada Belamor. Abrío la puerta, entró y se puso comoda. Se sentó en su sofa y abrio la comida dispuesta a engullirla. Cuándo de repente le llama a su "BlackBerry" en modo oculto. Lo contesto, pero nadie le respondía, sucedio otras dos veces. Se asustó y le entro miedo, pero no le tomo importancía.
Era la hora de tomarse un baño, se disponía a llenarse una copa de champan mientras se sumergia en un baño de espuma y petalos de rosa. Se lo merecía después de una larga jornada de trabajo, además estaba sola, no habría nadie que se lo impidiese.
Sumergida ya se apagaron las luces:
-Oh, que lastima.- Dijo Marian en un tono pasote.
De momento, las luces se encendieron, pero parpadeando rápidamente. Marian pensó que sería un tema de la compañía de la luz. De nuevo, no le tomo importancia.
Bien, se iba a dormir, estaba agotada.
Medio adormilada ya, escucho pasos que se aproximaban hacía ella. Que extraño, se suponía que estaba sola, no vivía con nadie. Cada vez estaban más cerca, hasta que escuchó un susurro en su oido:
-No le tomaste importancia, ahora se la tomaras.
Un grito, es lo único que se escuchó, quizás de Marian. Luego pasos, otra vez, pero ahora, se alejaban.
¿LE TOMARÍAS IMPORTANCIA?
oh, thanks.
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