martes, 27 de septiembre de 2011

∞ Historias para enmudecer.

Una tarde en la que con la cabeza en tu pecho oigo tus latidos.
-¿Estás nervioso?
-¿Por qué dices eso? No lo estoy en absoluto.
-Ah...por nada por nada.
Le sonrio y vuelvo a mi calida fantasia en la que me quedo dormida unicamente  por la canción que canta tu corazón.
Una sensación tan extraña que actua como el LSD. Es...es tu esencia, eres tú. Son tus latidos. Tu perfume. Tus ojos, y tu sonrisa. Me hipnotiza me transporta al mundo de Alicia. O al menos...eso creo que me dijo la última vez que me topé con ese conejo blanco.